martes, 17 de noviembre de 2009

NOCHE DE INVIERNO

Cristina Montes Romero
Eran como las nueve de una noche de invierno. Hacía frío. Laura Miranda, fotógrafa del diario "Enlace", acababa de llegar de trabajar y se disponía a revelar algunas fotos cuando tocaron a su puerta desesperadamente. Era una joven como de veinte años con apariencia desnutrida y asustada.

-Perdone que la moleste, pero tengo mucho miedo, estoy perdida y casi me atropellan.

-Pasa, pasa, ¿quieres una taza de café?

-No, gracias.

-¿Quieres llamar por teléfono a tú casa?, ya es tarde, pueden estar preocupados.

-No, no. Ahorita nada más los voy a asustar.

A lo lejos se oyó ruido de patrullas y ambulancias, sirenas urgidas por llegar . Laura pensó que era algo importante, así que decidió ir a tomar unas fotos.

-
Espérame aquí, no me tardo. -dijo y se metió a su cuarto a buscar la cámara. Cuando regresó no vio a la joven, sólo un papel que tenía escrito un número de teléfono.

Sintió algo extraño, algo así como un viento frío que envolvió su cuerpo.

Cuando llegó al grupo de curiosos que ya se había juntado para ese entonces, preguntó a un señor sobre lo que había pasado, se veía que podía saber lo ocurrido.

-Creo que atropellaron a una joven.

Laura se adelantó hasta los policías y se identificó como fotografa de prensa diciéndoles que necesitaba tomar algunas fotos.

Cuando le destaparon la cara para que tomara sus fotografías se acordó de la chica, era igual... tal vez...

Oyó que murmuraban que la joven no llevaba nada que la identificara, ni dónde avisar la mala noticia; sin pensarlo, Laura sacó el papel con el número telefónico de su bolsillo y les dijo que a ese teléfono avisaran. Se quedaron sorprendidos. Le hicieron caso. No tenían más elección. Laura siguió tomando fotos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario