La necesidad de encontrar espacio para un sueño me remitió a asomarme en este resquicio electrónico y abrir puertas para sembrar conciencia y esperanza en el corazón de los navegantes.
Cultivos de libertad, cuyo objetivo es la reorientación de las rutas, de los puertos, de los mares, de los atardeceres, de nuestros amores...
Pongamos nuestra semilla y hagamos un mundo habitable.
Picando aquí y allá me encontré este espacio en blanco. Antes entré a otro desde mi puesto de seguidor, pero no pude escribir nada en él.
ResponderEliminarAhora no sé dónde va a quedar publicado lo que voy escribiendo mientras voy pensando.
Un mundo habitado de posibilidades, la que cada uno de nosotros es y nos vamos construyendo. Lo difícil es saber conjugar las diferencias que naturalmente surgen de la diversidad de posibilidades.
Una hermandad de los bosques, no necesariamente retirarnos a ellos pues acabaríamos con lo todavía sobrevive a nuestro afán de consumo inacabable. Dejar que el bosque nos habite.
Y si se me permite, escojo ser el bufón. Una especie de loco apacible que suelta palabras porque no se hacer otra cosa y porque me han permitido ser el bufón de la fiesta.
Digamos que eres el suelta palabras, el que pone letras al color y aúlla como buen lobo bobo...
Eliminar